Lo importante es crear el ambiente que tú y tu esposo deseen en el sitio indicado, recuerda que a partir de esta noche comienza la construcción de una vida juntos y la entrega mutua de amor.
Pero, ¿dónde nos hospedamos? La mayoría de las parejas viaja al día siguiente de la celebración nupcial, así que deben considerar elegir un espacio confortable, agradable, donde les atiendan como reyes, que les permita descansar y disfrutar de su romance.
Una buena idea es reservar una suite de lujo en un prestigiado hotel donde los consientan y les lleven el desayuno a la cama (¡fenomenal!)
La reservación la puedes realizar mínimo una semana y media antes de la boda, pues considera que la disponibilidad depende de la temporada o de los puentes vacacionales.
Si ya tienen su casa o departamento donde van a vivir, tienen la opción de pasar la noche de bodas en su propio hogar, esto es muy lindo y muy romántico.
Puedes ambientar la habitación con velas aromáticas, ropa de cama de satín o seda, pétalos de rosas rojas, un hermoso y lindo arreglo floral y, ¿por qué no?, una botella de champaña.
Ordena con anticipación un pequeño servicio de catering: fruta, quesos, carnes frías y sandwichitos como un tentempié para cuando lleguen a casa.
Para el desayuno solicita una charola con fruta y tú misma prepara pan tostado, queso cottage y un rico jugo de naranja (aunque sea de botellita) para consentir a tu marido.
El ambiente ustedes mismos lo recrean ,ya sea en casa o en algún sitio especial, lo importante es iniciar su vida de casados con el pie derecho. ¡Suerte!